La Doctora Clarissa

- I “Clarissa, antes de irte no te olvides llevar las facturas ya firmada por el Doctor Peña al cuarto de imprentas y facturaciones para que mañana temprano el cartero “Don” Juan las recoja.” Marta le indica a Clarissa haciendo un gesto con su cabeza indicando la dirección de la oficina del temible Dr. Peña con un gesto serio y de pocos amigos. Clarissa a cambio le sonrie a Marta, ya que en el poco tiempo que ella lleva trabajando en las officinas medicas Peña & Affiliados, ellla ha hecho buena amistad con Marta y sabe que su personalidad es seria y un poco reservada, excepto cuando se encuentra entre amigas y unas Coronas frias. “Sí, jefa no he olvidado que hoy me toca tomar las firmas del ogro y manos frias del Dr. Ya mismo hiba hacia alla, solo necesito cerrar mi armario y mi laptop.” “Bueno, pero no te tardes. Hoy tenemos juegos de cartas y coctails en casa de Isabel y Karen. Ellas nos estan esperando a todos a las 7 :00 pm. sin falta. Ya conoces a Karen, “la Sargento” lo peculiar que es con la puntualidad.” “Si lo se Marta, tu y ella tienen mucho en comun. Jajajaja” “Si como tu y Julien en facturaciones...No? Clarissa le tira un trozo de papel envuelto a Marta y sale de sus oficinas con su cartapacio en mano. Una vez recibe todas las firmas necesarias de Dr. Ella se dirige al primer piso donde se encuentra el dept. de facturaciones. Ella preciona el elevador con el numero 1 pero para su sorpresa el elevador se detiene en el piso numero 2. Clarissa espera que alguien aborde el elevador, pero cuando nadie lo hace ella mira hacia afuera sacando su cabeza hacia afuera lentamente pero no ve a nadie, rapidamente y antes que a puerta del elevador se cierre y la decapite ella vuelve a entrar todo su cuerpo al elevador. Alli se precina rapidamente ya que es extrano que un elevador se detenga en un piso si no es llamado. Con su pila de documentos muy cercanos a su pecho y su corazon aun palpitante, Clarissa toma aire y respira profundamente. En eso una briza le acaricia el cabello y la mejilla y baja por sus brazos hasta sus pies. Clarissa se siente paralizada, pero entiende lo que ha sucedido. Ella no es desconocida a fenomenos sobrenaturales, asi que simplemente despoja todo pensamiento negativo y se dirije hacia la salida no sin antes murmurar, “Vete, por donde mismo viniste. Nada me asusta, nada me daña....” - II “Karen, Isabel. La fiesta estuvo magnifica. No se preocupen por mi, afuera esta Mauricio esperandome para llevarme a casa. No. No ire caminando ni en taxi. El trajo su auto. Besos.” Chapter III “Clarissa. Clarissa. Toma este cafesito te hara bien. No seas que trates de lanzarte por la ventana del balcon como lo intentastes hacer anoche, gritando a viva voz que eras hecha de aire. O que estabas en el Titanic y tenias que saltar a las balsas de rescate.” “Bueno. Dame acá. Este cafe parece cargado de cianuro.” Chapter IV Clarissa despierta de un largo sueño, sudorosa y un poco asustada. En su sueño ella escucha los aviones de combate lanzar bombas a su humilde poblado de refugiados europeos, entre ellos italianos, griegos, españoles, gitanos e inclusive judios y uno que otro ingles. Esos erarn aviones del bando enemigo durante la Segunda Guerra Mundial. Clarissa se encontraba alli supuestamente como assistente medico, en esa epoca tan critica. Miles de mujeres habian perdido a sus maridos y ha sus hijos, y muchos hombrea habian perdido algun organo de su cuerpo. Entre ellos estaba Don Juan el cartero que ahora en ese lugar, caminaba con muletas y una pierna postiza que apenas se estaban inventando y que al parecer eran muy dolorosas. Alli tambien habian niños de todas las edades con cicatrizes y algun impedimento, fisico, emocional, o mental. Y Clarissa, aun bajo tanto bombardeo y muertes, ella tenia puesta toda su fe y esperanza en aquellos niños y su futuro. Ella pasaba largas horas escuchando sus historias tan imaginativas y sus preopupaciones, planes, y ambiciones. Y ellos la llamaban Doctora Emilia Elena Zoller. Segun viejas leyendas de pueblo su nombre fue dado a ella basado en el nombre de una muñeca de su infancia que estaba hechida y que habia sobrebivido la guerra mundial I y II, y empleados de sus dueños anteriores habian fallecido trantando de socorrer a aquella muñeca, lo que le daba a Emilia cierto aire de misterio, superioridad y fortaleza que otras mujeres y jovenes en su pequeño pueblo no tenian. Tan profundo era el sueño de Clarissa que le parecia estar vivieno cada segundo, cada momento y cada escena. En su sueño Julien no era un Contable casado, sino que era un Soldado y Piloto apuesto que apreciaba toda a ayuda que ella le puediera brindar a el y a todos en su pequena base de refugiados. “Todo lo que yo hago en esta absurda guerra, lo hago por ti, mi amor. Incluso el sacrificar mi amor por tu bien y el de todos a nuestro alrededor.” Last Chapter. Clarissa despertaba de sus sueños aturdida pero con ansias de terminar su trabajo diario para tomarse un te somnifero recomendado por el dueño de una botanica en Harlem, que sus amigas le recomendaron. Una vez ella tomaba su te caia en un sueño profundo en los brazos de Morfeo donde ella podia reunirse nuevamente con Julien y con los niños del poblado semi destruido_niños huerfanos, abanonados, heridos. Alli ella era util, y podia crear risas en sus pequenos rostros, y curar y sanar sus profundas heridas. Tanto fue su amor por cuidar heridos y deshauciados, que Clarissa termino hacerse Doctora. Alli ella ya no tenia que recurrir a sus sueños para cuidar de otros y sanar heridos y moribundos. Incuso Julien seguia a su lado sin ningun otro compromiso que los alejara. “Buenos Dias Julien.” “Buenos Dias Doctora Clarissa. Como estan tus pacientes?” “Como los vez todos contento y alegres, esperando que yo haga mi ronda diaria y los visite a todos, tanto los niños como los ancianitos.” Mientras ella decia esto una briza suave rozo su cabello y su mejia, entonces ella se voltea y ve a la Dr. Emilia Zoller con su viejo uniforme de la guerra WWII entrando por la puerta y lentamente subiendo a el elevador, el mismo elevador donde unos años atras ambas se habian tropezado por primera vez. Clarissa apenas podia cerrar su boca de la sorpresa....

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